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INTRODUCCIÓN

La historia reciente de la asistencia psiquiátrica ha girado en torno a dos ejes: las instituciones psiquiátricas y los centros comunitarios de asistencia primaria como alternativa a la institucionalización. Posteriormente se han incorporado unidades de psiquiatría en Hospitales Generales, y pisos protegidos para pacientes. Singularmente cabe mencionar las llamadas Estructuras Intermedias, a caballo entre la hospitalización completa y la asistencia primaria ambulatoria, pues permiten un abordaje intensivo de pacientes que no requieren internamiento.

Tradicionalmente las Estructuras Intermedias han englobado Hospitales y Centros de Día, que cuando se han incorporado en una misma estructura física, han recibido el nombre de estructuras de día polivalentes. Es así como nace el Hospital de Día del Hospital Aita Menni, que se plantea ante la necesidad detectada por la falta de equipamientos intermedios en el circuito psiquiátrico del Alto Deba.

El Hospital-Centro de día se crea, en 1991, dirigido a pacientes que sin ser tributarios de internamiento psiquiátrico, requieren una atención más global e intensiva que la que pueden ofrecer los Centros de Salud Mental. Inicialmente la atención se centra en paciente psicóticos y la orientación es fundamentalmente psicoanalítica.

Así, se plantean inicialmente dos programas diferenciados: Hospital de día con actividad psicoterapéutica grupal como eje conductor, y Centro de Día con actividades de corte rehabilitador.

Tras la experiencia de los primeros años, el mejor conocimiento de la realidad comunitaria, y en proceso de autocrítica y mejora de la calidad asistencial, durante el año 1994 se produce una profunda revisión de la estructura y funcionamiento del dispositivo. Como resultado de este proceso se plasma un cambio del planteamiento asistencial, que da lugar a un nuevo proyecto asistencial que se aplica ya a inicios de 1995. Este cambio pretende dar respuesta tanto a la dinámica  y evolución de los pacientes como a las demandas de los dispositivos comunitarios.

Planteamos la necesidad de dar cabida a colectivos de pacientes con problemas distintos a los esquizofrénicos, y dar respuesta desde abordajes diferentes al exclusivamente psicoanalítico. Incluimos a todos los pacientes en un grupo global, desaparece el Centro de Día y englobamos el trabajo en el Hospital de Día . Incorporamos al tratamiento aspectos rehabilitadores básicos, con actuación de personal de enfermería. Se plantean planes de trabajo más individualizados para cada paciente, con el que se interviene desde una perspectiva multidisciplinar y un planteamiento flexible según los distintos momentos evolutivos de los trastornos.

Así, y desde 1995 se ha producido un profundo cambio en el dispositivo, que en el momento actual atiende a todos los pacientes con patología psiquiátrica que requieran un abordaje intensivo diferente al que puede ofrecer una hospitalización, sea cual sea el diagnóstico, y siempre que exista indicación por parte del equipo terapéutico del Centro de Salud Mental (Osakidetza) u otra entidad.

La finalidad de nuestro dispositivo es  así doble: satisfacer en lo posible  las demandas que desde los servicios públicos nos realizan ofreciendo un abordaje único en nuestro entorno socio-sanitario, y del mismo modo mantener una asistencia sanitaria de calidad centrada en el tratamiento y rehabilitación de enfermos psiquiátricos.

Los requisitos generales para considerar a un paciente susceptible de beneficiarse del programa actual se sintetizan en:

  • Padecer trastorno mental grave.
  • Autonomía personal suficiente para vivir en la comunidad, con o sin apoyo familiar, y desplazarse al centro por su propios medios. La mayoría residen con su familia.
  • Capacidad de introspección mínima como para para asumir voluntariamente su asistencia y permeabilidad a los tratamientos.
Sin criterios explícitos de exclusión, asumimos que no es posible tratar pacientes de forma involuntaria, y aquellos cuyo comportamiento perjudica al resto de compañeros sin obtener un beneficio importante. Asimismo, entendemos que no estamos preparados para tratar a pacientes cuya patología sea exclusivamente una dependencia a sustancias tóxicas, retraso mental  o demencia, pues para ellos existen otras estructuras más preparadas.
El dispositivo tiene capacidad en la actualidad para atender a un total de 30 pacientes en régimen ambulatorio. En este momento el grupo de pacientes es relativamente joven, con edades que oscilan entre 18 y 50 años, de ambos sexos, con diagnósticos que abarcan prácticamente todo el espectro de trastorno mental (T. Personalidad, R. Mental con alteraciones conductuales, T. Psicóticos, T. Neuróticos, T. Del humor)
Los pacientes se benefician de un abordaje psicoterapéutico, tanto individual como grupal, y hemos ampliado la oferta con un Taller dirigido tanto a una terapia ocupacional para el mantenimiento de las funciones conservadas como a la rehabilitación laboral propiamente dicha.
El modo de trabajo es interdisciplinar, con participación coordinada de todos los profesionales que forman parte del equipo: psicólogo, psiquiatra, enfermera, trabajador social y monitora. La incorporación del paciente supone evaluación completa, para poder realizar un plan terapéutico individualizado para cada paciente, que puede modificarse según evolución, y que pretende tanto el tratamiento psicopatológico, como la rehabilitación psicológica y en último término, la reinserción socio-laboral en la medida de lo posible.