La introducción de los psicofármacos

Diagnóstico y tratamiento

Durante buena parte de esta época siguió en vigor el sistema de clasificación de las enfermedades de Kraepelin, aunque con las incorporaciones obligadas de Bleuler, Krestchmer, Jaspers y Kurt Schneider. En torno a 1970, se introdujo en el Hospital Aita Menni el uso de una clasificación internacional, la CIE-8.

En relación con el tratamiento, los nuevos psicofármacos que se iban descubriendo se fueron incorporando progresivamente al arsenal terapéutico utilizado en el hospital. Tanto antidepresivos como ansiolíticos y fundamentalmente antipsicóticos se fueron aplicando para combatir los síntomas de las pacientes, obteniéndose en muchos casos resultados satisfactorios que permitieron el alta de las mismas o, al menos, una mejora sustancial en su calidad de vida, lo cual permitía, entre otras cosas, ocupar su tiempo en diversas actividades productivas.

De hecho, a raíz del fuerte desarrollo industrial de la comarca, surgieron oportunidades para que las pacientes realizaran trabajos de manufactura para empresas ubicadas en el entorno del hospital y así, en 1959, se puso en marcha un pequeño taller en el que unas pocas pacientes confeccionaban ropa de trabajo para una fábrica de Bergara. Este taller aumentó rápidamente su producción hasta contar con 38 máquinas de coser. En 1962 se abrió otro taller de punto que realizaba trabajos para una empresa de San Sebastián. Aunque inicialmente las pacientes mostraban cierta resistencia a participar en estos trabajos, pronto la superaron, tanto por el estímulo que constantemente recibían del personal asistencial como por el dinero que obtenían a cambio de su trabajo, lo que les permitía disponer de ingresos para sus gastos personales.

Imagen de pacientes en taller de bordado Imagen de pacientes en taller de punto Imagen de pacientes en taller de costura  
Imagen de la cafetería del hospital

Entre 1968 y 1975 se montaron, en diferentes pabellones, los llamados talleres auxiliares en los que se hacían grapas, hebillas y cadenetas, moldes de resina, muñecos de espuma, envasado de bisagras, tirafondos, tornillos, etc. y en 1972 comenzaron a funcionar un taller de cartonaje y un taller de llaves que en la actualidad mantienen su actividad.

Imagen de pacientes en un taller Imagen de pacientes en el taller de cartonaje