La reforma psiquiátrica de 1931

Diagnóstico y tratamiento

En esta época se introdujo la nosología de Kraepelin que fue utilizada para la clasificación de los diagnósticos de las enfermas. En los casos de diagnóstico dudoso, se procedía al debate en forma de sesiones clínicas que se celebraban semanalmente. La principal dotación del momento en materia de diagnóstico fue el laboratorio clínico que fue impulsado por el Dr. Olaran, Director Médico de la época.

Se imprimieron cuestionarios para la recogida de información sobre la historia familiar y personal de las pacientes en los que se registraban todos los actos realizados durante el ingreso de las mismas. Cada pabellón mantenía un archivo de historias clínicas que estaba en conexión con el archivo general.

Imagen del laboratorio del hospital

El Dr. Olaran introdujo los tratamientos más recientes como las curas por nucleinato de sosa, sulfosín, malaria, vacunas y neosalvarsanes. Como miembro activo de la Asociación Española de Neuropsiquiatras, asistía a los congresos de la Liga de la Higiene Mental, siguiendo de cerca los progresos técnicos que se producían en la época.

Imagen del Dr. Olaran

En 1939 se introdujo la cura de Sakel, utilizada inicialmente por Manfred Sakel en 1933 en el tratamiento de los síntomas de abstinencia de la morfina y consistente en la provocación de comas hipoglucémicos por la inyección de dosis elevadas de insulina. La técnica se utilizaba en casos de esquizofrenia paranoide. El choque húmedo, consistente en la generación de hipoglucemias hasta la fase de sudoración profusa, se utilizaba en pacientes con esquizofrenias y delirios crónicos.

Imagen de la sala de insulinoterapia
Sala de insulinoterapia

En 1938 se introdujeron técnicas de producción de convulsiones por agentes químicos como el cardiazol y el pentazol. En 1942 se introdujo en el hospital el procedimiento del electroshock desarrollado en 1938 por Bini y Cerletti para provocar convulsiones por medio de descargas eléctricas. Se administraba en tres sesiones semanales, utilizando voltajes bajos durante tiempos relativamente prolongados, de manera que la fase tónica de las convulsiones era lo menos violenta posible.

Imagen de la máquina de electroshock

La situación social de la postguerra hizo que el Hospital Aita Menni tuviera que autoabastecerse en lo posible, lo cual dio lugar a la puesta en marcha de diversas actividades de terapia ocupacional. En 1945, el 59% de las pacientes estaban encuadradas en alguna tarea de esta índole. La laborterapia, que siempre estuvo presente en el Hospital Aita Menni, tuvo una importancia especial en esta época de autarquía.