El papel de las intervenciones psicológicas en la actividad asistencial de Aita Menni

20/02/2019

23 profesionales de la Psicología prestan atención a más de 1.500 personas desde los 18 dispositivos donde trabajan. Toda intervención psicológica tiene como objetivo el bienestar de la persona en la medida de lo posible, su recuperación completa o al menos todo lo completa que sea posible, y proporcionar herramientas que permitan afrontar el problema si hay una recaída.

En 1985, el Hospital Aita Menni incorporaba a su plantilla al psicólogo Pedro Fernández de Larrinoa. Se trataba del primer profesional de esta especialidad que comenzaba a trabajar en nuestro centro, en un momento en el que el Hospital enfocaba su actividad exclusivamente al tratamiento de personas con enfermedad mental en su sede de Gesalibar. 

Más de tres décadas después, Aita Menni ha extendido su labor a otras tres áreas –Personas Mayores, Daño Cerebral y Discapacidad Intelectual– y dispone de 18 dispositivos asistenciales en los que trabajan 23 profesionales de la Psicología, que prestan atención a más de 1.500 personas. 

La década de los años 90 del pasado siglo fue el punto de arranque en la diversificación de la actividad de Aita Menni –recuerda José Antonio Ezquerra, responsable del Departamento de Psicología–. Además de pasar de atender sólo a mujeres a prestar asistencia a personas de ambos sexos, en esos años la actividad  asistencial se abrió a nuevas áreas como la rehabilitación de pacientes con daño cerebral sobrevenido o la psicogeriatría. Asimismo, la actividad salió del ámbito hospitalario para abrirse al comunitario, a través de la puesta en marcha de dispositivos externos, como el Hospital de Día y los pisos para personas con enfermedad mental en Arrasate-Mondragón. Paralelamente, se abordaron actividades de apoyo técnico y consultas para centros y organismos públicos”. 

A partir del año 1996, esta tendencia se vio reforzada con la puesta en marcha del Centro de Día Psicogeriátrico de Arrasate y nuevas Unidades de Psicogeriatría en el Hospital, la apertura del Centro de Neurorrehabilitación de Bilbao, la gestión de dispositivos públicos para personas mayores –como la Residencia Barandiaran de Durango o los Centros de Día de Eskoriatza y Deusto– o la prestación de servicios de consulta psicológica para instituciones públicas. Esa tendencia no se detendría ya, y la cartera de dispositivos propios o gestionados se iría ampliando hasta nuestros días con los centros de rehabilitación psicosocial (CRPS) de Maldatxo (San Sebastián), Beasain, Irun y Arrasate, centros de día para mayores y residencias en Bergara, Soraluze, Durango, Bilbao, Oñati, Villabona y Arrasate, y centros de día para pacientes con daño cerebral en San Sebastián y Arrasate, además de nuevas unidades en el Hospital Aita Menni (Unidad Polivalente, Unidad de Discapacidad Intelectual y Trastornos de la Conducta, Unidad de Psiquiatría Legal). Además, Aita Menni proporciona servicios de consulta de Psicología en centros de discapacidad intelectual, rehabilitación de daño cerebral, psicogeriatría y salud mental en diversas localidades del País Vasco.

Ámbito de actuación

Hoy, el Departamento de Psicología está integrado por 23 profesionales, de los que 9 realizan su labor en el Servicio de Daño Cerebral, 7 en los dispositivos del área de Personas Mayores, 4 en el área de Salud Mental y 3 en la de Discapacidad Intelectual.

El área de Daño Cerebral es la que dispone de un mayor número de profesionales de la Psicología a pesar de que el número de personas a las que atienden es menor que en otras áreas. “Ello se debe a que buena parte de su trabajo es de consultas ambulatorias, y al alto grado de personalización e individualización en la atención en esa área”, explica Ezquerra. “En el caso de Persona Mayor –continúa–, existen unas exigencias institucionales e incluso normativas vinculadas al alto volumen de plazas asistenciales que gestiona Aita Menni en residencias y centros de día de Diputaciones y Ayuntamientos. Además, tres de nuestras psicólogas de esta área son las responsables al frente de las residencias Txurdinagabarri (Bilbao), Barandiaran (Durango) y San Martín (Oñati). En el área de Discapacidad Intelectual hay también una psicóloga al frente, y en el área de Salud Mental, el responsable de los Centros de Rehabilitación Psicosocial es también un psicólogo”.

Distribución de personal de Psicología por áreas asistenciales
Daño Cerebral: 9
Persona Mayor: 7
Salud Mental: 4
Discapacidad Intelectual: 3

Psicólogas/os en puestos de responsabilidad
Responsable de Discapacidad Intelectual
Responsable de los CRPS
Residencia Txurdinagabarri (Bilbao)
Residencia J.M. Barandiaran (Durango)
Residencia San Martín (Oñati)

La escuela cognitivo-conductual 

“Por formación, la mayor parte de los psicólogos y psicólogas que trabajamos en Aita Menni provenimos de la escuela cognitivo-conductual –explica José Antonio Ezquerra–, aunque practicamos un abordaje ecléctico y nos abrimos a otro tipo de estrategias para tratar distintos problemas”.

A diferencia de otras escuelas, que abordan el origen de los problemas, ésta trata los problemas de las personas “aquí y ahora”, centrándose en una serie de elementos:

  • ¿Qué es lo que está ocurriendo?
  • ¿Qué hace que pase eso?
  • Proporcionar a la persona atendida estrategias para abordar lo que le está pasando de la manera más eficiente y que le genere menos problemas.

Ezquerra indica que “lo que se postula desde la escuela cognitiva-conductual es que no es el hecho problemático en sí lo que provoca la emoción, sino la interpretación que la persona hace de ese hecho y cómo lo afronta, las estrategias de que dispone para afrontarlo. Por eso, puede haber dos personas que tengan el mismo problema (un conflicto familiar o la pérdida del empleo, por ejemplo) pero les afecta de distinta manera y reaccionan ante ello de forma muy diferente”.

La terapia aporta al paciente estrategias para que la persona sea consciente de lo que le ocurre y lo entienda, trabaja sobre sus creencias irracionales, pone orden en su cabeza, ajusta sus expectativas y trata de trabajar su relación con el entorno mediante estrategias de coping, de afrontamiento.

“En cada una de las áreas de Aita Menni trabajamos con intervenciones psicológicas que abordan problemas específicos –señala Ezquerra–, como las dificultades en las relaciones sociales, la dificultad para manejar el estrés, el bloqueo ante la presencia de problemas o la incapacidad para tomar decisiones. Trabajamos asimismo con programas de integración en la comunidad, de rehabilitación psicosocial, de educación sexual y de educación sociolaboral, una amalgama de muchas intervenciones que busca identificar emociones y sacarlas a la luz para evitar que mediaticen el futuro de la persona”.

Toda intervención psicológica tiene como objetivo el bienestar de la persona en la medida de lo posible, su recuperación completa o al menos todo lo completa que sea posible, y proporcionar herramientas que permitan afrontar el problema si hay una recaída. “En aquellos casos en los que ello no es posible una recuperación completa, se busca disminuir todo lo posible el malestar de la persona y compensar aquellos déficits que presente, con estrategias y herramientas para el afrontamiento adaptados a los recursos y capacidades de que dispone la persona”, señala el responsable de Psicología. 

En la búsqueda de ese bienestar tiene un papel fundamental la familia, y por eso en la intervención psicológica en Aita Menni se trabaja con ella, mediante tres estrategias básicas: proporcionarle apoyo emocional; informar y explicar a la familia la situación y el pronóstico; y capacitarla para que pueda afrontar algunos de los problemas que pueden darse, tanto en el propio domicilio en el caso de pacientes externos como en los propios centros, en el caso de personas ingresadas. 

“Se provee a la familia de recursos para abordar las diversas situaciones que pueden darse, y se enfoca el trabajo rehabilitador a que el o la paciente pueda regresar a su domicilio –explica Ezquerra–. En los casos en los que esto no sea posible, tratamos al menos de que exista una relación con su entorno, de ahí la importancia que damos a los programas de salidas y participación en la comunidad, o al contacto con otros grupos demográficos mediante actividades de intercambio intergeneracional o intercultural”. 

En aquellos casos en los que la persona presenta un problema intelectivo importante –enfermedades neurodegenerativas, discapacidades intelectuales profundas o daño cerebral severo, por ejemplo– se utiliza la estimulación sensorial como un canal válido de relación con estas personas. “Y en algunos casos vemos que mejoran algunos de los trastornos conductuales presentes –señala el psicólogo–, como en el caso de pacientes que gritan continuamente,  que muestran agresividad o que no se relacionan con otras personas. La misma idea subyace en intervenciones de estimulación instrumental, como la terapia con perros o la terapia con objetos basada en la metodología Montessori”. 

“Y el principio básico que impregna todas las intervenciones que aplicamos en Aita Menni es el de la atención centrada en la persona –añade–. Trabajamos habitualmente con procesos de incapacitaciones permanentes o temporales, y en todos los casos debemos tener en cuenta las características, gustos y preferencias de cada paciente o persona usuaria y de sus familias”. 

En los últimos 25 años, Aita Menni ha abierto el Hospital hacia el exterior, ha pasado de hacer un trabajo intramuros a crear dispositivos de atención cercanos a la comunidad, y ha transformado un hospital psiquiátrico en una institución de atención en áreas diversificadas –Salud Mental, Personas Mayores, Daño Cerebral y Discapacidad Intelectual–. “De la misma manera – explica el responsable de Psicología– en estos últimos 25 años hemos ido incorporando ópticas de atención respetuosas las necesidades y preferencias de las personas a quienes atendemos”. 

“La persona es el centro del proceso de intervención, y su dignidad y sus derechos deben ser reconocidos y asegurados en todo momento –asevera–. Buscamos que sea la propia persona la que planifique y tome decisiones sobre su propia vida y sobre los objetivos que tenga, en la medida de sus posibilidades”.

La labor docente de Aita Menni 

Pero la actividad asistencial no es la única que lleva a cabo el Departamento de Psicología de Aita Menni. Desde hace décadas, desarrolla una importante actividad docente y es también un agente de empleo en el sector en el País Vasco. 

“Mantenemos una estrecha relación con la Universidad de Deusto –destaca José Antonio Ezquerra–. Pedro Fernández de Larrinoa propuso crear un Máster en Psicología Clínica, que se puso en marcha en 1986, convirtiéndose en la principal fuente de la que Aita Menni ha obtenido sus psicólogos y psicólogas. Cada promoción del Máster recibía formación y hacía sus prácticas durante dos años en el Hospital Aita Menni, y el alumnado pasaba por todas las áreas. Ahora mismo, de las 23 personas que hay en el Departamento, todas provenimos de posgrados de diversas Universidades, y 15 hemos pasado por el máster de Deusto”. 

En la actualidad, Aita Menni colabora con esta Universidad como empleador –acogiendo alumnado en prácticas– y como docente –aportando profesorado–. 

También aporta profesorado al Máster en Psicología General Sanitaria de la UPV-EHU, y recibe de esta Universidad alumnado en prácticas proveniente del Máster y del Grado de Psicología. Mantiene asimismo convenios-marco con la Universidad Complutense, y ha acogido a estudiantes en prácticas de otras universidades, como la Pontificia de Salamanca, la Universidad Nacional de Educación a Distancia o la Autónoma de Barcelona, donde también imparte clases una psicóloga de Aita Menni.

En total, Aita Menni recibe cada año entre 30 y 35 estudiantes de grado o posgrado que realizan las prácticas en sus centros, y a quienes tutorizan psicólogas y psicólogos de nuestra Institución. 

La colaboración con las universidades se extiende también a otras áreas, como la defensa como entidad empleadora de los programas de grado, posgrado y doctorado de la UPV-EHU y de la Universidad de Deusto en procesos de calidad y mejora continua internos y externos, o la participación en proyectos de investigación, actividad en la que también existe una colaboración permanente con la Fundación María Josefa Recio de Hermanas Hospitalarias.