Salud mental

El camino de Aitziber y su contribución a la normalización de la salud mental

En esta entrevista, Aitziber demuestra su gran capacidad de superación y una gran empatía, así como su firme creencia en la posibilidad de llevar una vida normalizada con el tratamiento adecuado. Nuestra protagonista quiere alzar la voz y reflexiona sobre el estigma social en torno a la enfermedad mental. Con su testimonio busca cambiar estos prejuicios de la sociedad y ayudar a otras personas que puedan enfrentarse a situaciones similares.
Una joven con pelo largo y un jersey de colores sonríe a la cámara

Aitziber es una mujer valiente que cursó estudios de Integración Social. En estas líneas, comparte su experiencia desde el momento en que su vida cambió debido a su problema de salud mental. Hoy, a sus 30 años, no teme hablar sobre su proceso de rehabilitación en Aita Menni y su actual vida en un piso supervisado en la comunidad de Arrasate. Revela cómo tener un diagnóstico concreto y un tratamiento — en el que destaca la importancia de la medicación, así como el apoyo profesional y de la gente cercana que entiende su problema— ha cambiado su perspectiva y le ha proporcionado la esperanza de alcanzar una vida normalizada. Nuestra protagonista quiere alzar la voz y reflexiona sobre el estigma social en torno a la enfermedad mental. Con su testimonio busca cambiar estos prejuicios de la sociedad y ayudar a otras personas que puedan enfrentarse a situaciones similares.

Aitziber, eres una mujer valiente, no te importa hablar de tus problemas de salud mental, cuentas en el vídeo que insertamos a continuación (en 0:37) que estudiaste integración social y que empezaste a ejercer tu profesión pero que, de repente, algo hizo clic en tu cabeza y tu vida dio un giro. También transmites que sentiste cierto alivio al recibir el diagnóstico concreto. ¿Qué supuso para ti conocer que lo que te estaba pasando tenía un nombre concreto y un posible tratamiento?

Supuso un alivio ya que me pasaban cosas que yo no entendía, como la ira, la angustia, la tristeza… que me venían de repente. Tener un diagnóstico que se podía tratar supuso para mí y mi familia una gran tranquilidad y esperanza. Saber que yo no era la única y que otras personas padecían lo mismo que yo me hizo pensar que no estaba sola en esta lucha y que con ayuda podría mejorar tal y como otras personas lo estaban consiguiendo.

¿Cómo llegaste a Aita Menni?

Antes de llegar a Aita Menni necesité varios ingresos en el Hospital Universitario de Donostia y también en Mentalia Usurbil y, tras un par de meses en casa, la situación no iba bien. Ingresé en la Unidad de Media Estancia de San Juan de Dios de Donostia y durante la pandemia me trasladaron a Aita Menni.

Ahora vives en uno de los pisos supervisados de Aita Menni, ¿qué significó para ti ese paso? ¿Qué has conseguido al iniciar este proceso rehabilitador en un piso compartido en la comunidad de Arrasate?

Ha sido un gran paso, ahora ya veo más cerca el alta. Cuando estaba en el hospital mi situación era complicada, no me encontraba demasiado bien, no salía de visita a mi casa, sin embargo, ahora voy todos los fines de semana sola en el autobús. He conseguido mayor seguridad en mí misma y mayor autonomía desde que vivo en el piso compartido con otros compañeros.

En el documental hablas del tratamiento que recibes, cuéntanos en qué consiste y por qué insistes en la importancia de la medicación que tienes prescrita…

Al principio tomaba un tratamiento que no me ayudaba lo suficiente, pero con los ajustes posteriores me encuentro mucho mejor, más estable. Mi estado de ánimo mejoró mucho, aunque es verdad que los episodios de ira no se solucionaron fácilmente. La pauta que tengo desde hace unos meses me permite hacer una vida normal. Aunque es verdad que no solo la medicación me ayuda, el vivir en un piso con la ayuda de las personas que nos dan apoyo me permite avanzar hacia las metas que tengo en la cabeza. Ahora vivo en un piso, pero casi la mitad del tiempo estoy en mi casa, y en los dos sitios participo con normalidad. Antes no era capaz de vivir de esta forma. Ahora me siento bien, animada, y esperanzada en poder hacer una vida plena cuando me vaya de alta.

 

Además del tratamiento farmacológico, mencionas el apoyo de los profesionales en tu día a día, en el piso donde vives ahora, en el Hospital de Día… ¿En qué medida son importantes para ti este tipo de apoyos?

Creo que son muy importantes porque me ayudan a prepararme para la vida cuando salga del hospital. En el piso trabajamos la autonomía, la organización de la vida cotidiana, aprendemos a cocinar menús, a organizar el tiempo, y también a convivir unos con otros. En Hospital de Día hacemos grupos y actividades todas las mañanas y compartimos experiencias relacionadas con la enfermedad mental aprendiendo formas de afrontar nuestras dificultades para evitar posibles recaídas. Las personas que acuden son muy diferentes así que entre todos nos ayudamos y aprendemos unos de otros.

Ahora te encuentras mucho mejor, tanto es así que incluso tienes la generosidad de querer contar tu historia en un documental y en aquellos lugares donde te invitan a presentarlo… ¿Qué te mueve a hacerlo?

Me parece importante que la gente a la que le pueda pasar lo mismo que a mí sepa que no es la única. Que estas cosas le pueden pasar a cualquiera pero que con un adecuado tratamiento es posible llevar una vida normalizada.

Un grupo de jóvenes, sentados en círculo en una sala
Un momento de la charla que Aitziber ofreció en el Centro de Formación Nazaret de Donostia

Recientemente has estado en tu antiguo centro de estudios a compartir tu historia. ¿Cómo te sentiste en dicho encuentro?

De entrada, me impresionó ver tanta gente esperando a que hablara yo, pero, una vez que empecé, todo fue bastante bien. Fue agradable volver al centro donde me forme como integradora social y me gustó poder transmitir a los futuros profesionales como me he sentido durante los últimos años y lo importante que es contar con personas que me ayudan día a día a avanzar en mi vida.

¿Crees que tu experiencia personal contada, a través de este documental y con tu presencia en los eventos donde se proyecta, ayuda a las personas a entender mejor aspectos relacionados con la salud mental?

Pienso que sí. O por lo menos me gustaría pensar que sí. Las personas que participaron estaban muy interesadas y al final agradecieron mi presencia. A mí me hubiera gustado tener una experiencia así cuando era estudiante.

Como tu bien sabes, cualquier persona puede verse afectada por un problema de salud mental. ¿Qué opinas del estigma que sigue existiendo en nuestra sociedad? ¿Alguna vez has sentido el estigma social hacia ti? ¿Qué podríamos hacer para mejorar como sociedad en este sentido?

Desgraciadamente sigue habiendo mucho estigma en la sociedad, es por eso que me animé a participar en el documental. Ahora tengo un grupo de amigas que sé que no voy a perderlo, pero mi grupo de amigas del colegio lo perdí porque supongo que no entendieron lo que me pasaba. No les culpo, tampoco les guardo rencor, pero me dio mucha pena perderlo. Hay que aprender a valorar las cosas buenas que vivimos así que pienso que gracias a haber participado en el documental tengo este nuevo grupo de amigas que me entiende y me apoya. No me siento sola en este proceso de recuperación de mi vida.