Daño cerebral

¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

Ane Cáceres
Ismene Goiti
Autor: 38661 - 43156
José Ignacio Quemada Ubis

Psiquiatra. Director de la Red Menni de Daño Cerebral de Hermanas Hospitalarias. Responsable del Servicio de Daño Cerebral de Hermanas Hospitalarias Aita Menni.

 

En este artículo nos centraremos en la descripción de los tipos de sillas de propulsión eléctrica, sus prestaciones y sus indicaciones para el colectivo de las personas con daño cerebral. Se trata de un producto de apoyo que requiere de unas determinadas capacidades y de un entrenamiento en su uso.
¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

Introducción

Rehabilitación es todo el conjunto de acciones que ponemos en marcha para tratar de recuperar autonomía y bienestar después de haber sufrido una enfermedad que ha mermado nuestras capacidades. Una parte de los esfuerzos en rehabilitación se orientan a la recuperación de las capacidades perdidas; caminar, manipular objetos con las manos o recordar hechos son sólo algunos de los ejemplos de capacidades que con frecuencia tratamos de restaurar en rehabilitación. Pero en los casos de daño cerebral severo no siempre es posible alcanzar una plena restauración de funciones y capacidades. En esas situaciones en las que hay que aceptar una pérdida o reducción de la capacidad previa, la siguiente cuestión que se plantea en rehabilitación es si podemos incorporar ayudas externas, también llamados productos de apoyo, que permitan a la personas con daño cerebral y a su familia volver a alcanzar autonomía en la actividad.

Uno de los objetivos más comunes en la rehabilitación del daño cerebral es poder desplazarse de nuevo. Esto se aplica al menos a tres niveles:

  • dentro del hogar.
  • en el entorno comunitario más próximo.
  • en los desplazamientos a otras ciudades o países.

En los casos en que la marcha es precaria, o sencillamente no es posible, se plantea la cuestión de qué tipo de ayuda externa puede contribuir mejor a la autonomía en el tipo de desplazamiento que se desea conseguir. Los principales grupos de ayudas externas de que disponemos son:

  • las sillas de ruedas manuales.
  • las eléctricas.
  • los scooter.
  • los vehículos adaptados.

Los equipos de rehabilitación de personas con daño cerebral necesitamos incorporar pericia y conocimiento para hacer una buena indicación de qué ayuda externa es la más apropiada para la situación y la finalidad que se persigue. También hemos de incorporar al proceso rehabilitador los programas de entrenamiento que permitan a la persona aprender a manejar la ayuda externa o el vehículo seleccionado. Una experiencia que se repite en el crecimiento de los equipos de rehabilitación de daño cerebral es el descubrimiento de nuevas posibilidades para nuestros pacientes. Este descubrimiento es el resultado de la adquisición de conocimiento de las ayudas disponibles y de una actitud inquieta y abierta.

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Aspectos a tener en cuenta en la elección de una silla de ruedas motorizada

A la hora de escoger una silla motorizada debemos tener en cuenta a la persona usuaria, el uso previsto y el entorno en el que se va a usar. Para valorar si quien necesita manejar una silla motorizada va a ser capaz de hacerlo nos fijaremos en los siguientes aspectos:

Control motor voluntario

La hemiplejia limita habitualmente la movilidad de medio cuerpo y obliga por lo tanto a usar el mando con la mano sana. Hay otros problemas como la tetraparesia que puede plantearnos si el mejor control posible lo va a hacer con la frente, los labios, la zona parietal, occipital, el mentón o con los pies. La presencia de problemas de tacto o de propiocepción también puede interferir con el control motor voluntario aún a pesar de la conservación de la fuerza. El temblor, la ataxia y la dismetría obligan a un entrenamiento y a una modulación de la sensibilidad de los mandos.

Visión y atención espacial

Las pérdidas de campo visual, de agudeza visual, la diplopía (visión doble) y la negligencia pueden interferir con la capacidad para manejar una silla de ruedas motorizada.

Estado cognitivo conductual

Una silla motorizada es un pequeño vehículo y requiere de un mínimo de preservación cognitiva que nos permita mantener la atención, evitar accidentes y prever las reacciones ante los obstáculos. La orientación topográfica (saber cómo ir a los sitios) y el procesamiento visual (reconocimiento de espacios, objetos y distancias) son también necesarios. De igual manera una conducta muy atropellada o desinhibida puede suponer un claro un riesgo para el usuario o para otros viandantes. Una vez valorado que la persona puede manejar o aprender a manejar una silla motorizada nos fijaremos en las siguientes cuestiones.

Características morfológicas de la persona

El peso y la altura de la persona usuaria son dos factores muy importantes a la hora de elegir la silla, ya que existen diversas tallas.

Las particularidades anatómicas de algunas personas obligan a seleccionar asientos especiales o a disponer de opciones de control eléctrico que se detallan en el siguiente apartado.

Entorno

El entorno por el que se va a utilizar la silla motorizada es clave en la elección. No es lo mismo desplazarse por cuestas o por terreno irregular que por terreno llano y liso. La potencia y altura de la silla pueden variar para ajustarse a los diferentes entornos.

Uso

El uso que se le vaya a dar a la silla motorizada. Si es solo para interiores, serán sillas más ligeras, compactas y con ruedas pequeñas. La autonomía de las sillas de interiores es menor que la de las sillas de exteriores que son más grandes, robustas y tienen mayor autonomía. Querer llevarla en el maletero de un vehículo introduce la necesidad de que sean plegables; la otra alternativa para combinar vehículo y silla motorizada es disponer de un vehículo adaptado que nos permita viajar sentados con la silla de ruedas anclada al chasis.

Tipos de sillas de ruedas motorizadas

Las sillas motorizadas son vehículos unipersonales para desplazarnos por interiores o unos pocos kilómetros por exteriores. Lo más habitual es que el propio usuario la controle con un mando o joystick que es manipulado con la mano. Existe la posibilidad de controlar la silla con otras partes del cuerpo, la cabeza o el pie por ejemplo, o mediante la mirada o el soplo. En esos casos más especiales la selección del mando (pulsadores, licornios) y su ajuste a la silla de ruedas son tareas determinantes para conseguir un uso exitoso. Parámetros como la aceleración y la velocidad pueden programarse para que se ajusten a las capacidades y deseos del usuario. Las sillas de propulsión eléctrica también pueden disponer de un mando para que el asistente sea quien controle los desplazamientos.

¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

A continuación, se detalla el abanico de posibles características de las sillas, lo que en última instancia determinará su precio.

Sistemas de tracción de las sillas de ruedas

En el mercado disponemos de sillas con distintos tipos de tracción que se ajustan a terrenos o necesidades diferentes.

Las sillas con tracción trasera son las más habituales ya que el manejo es el más sencillo de aprender. Este tipo de tracción tiene el radio de giro más amplio que las sillas de tracción central. Cuentan con la capacidad de salvar obstáculos y a su vez permiten una buena maniobrabilidad en interiores. Este tipo de sillas cuentan con la opción de poner un sube bordillos.

Las sillas con tracción central son muy maniobrables en interiores y permiten una conducción más suave y segura, ya que la silla gira sobre su propio eje y dispone de 6 ruedas estando la tracción en las ruedas centrales. Su conducción es la más intuitiva por lo que facilita su uso a personas con dificultades visuales o que precisen mandos especiales.  Las sillas con este tipo de tracción tienen el hándicap de que no suben bien los bordillos.

Las sillas con tracción delantera permiten una mejor conducción por terrenos irregulares ya que tienen mayor capacidad para salvar obstáculos; su conducción es menos intuitiva. No suelen ser muy comunes y se recomiendan a personas con experiencia. Cuentan con la ventaja de que la persona usuaria pueda acercarse más a las mesas. Son el equivalente a un todoterreno.

Estas sillas de ruedas eléctricas son más completas que las básicas y cuentan con multitud de funciones. Por un lado, contamos con la basculación eléctrica que facilita el control postural, el descanso y una variación significativa de las zonas de presión. Están equipadas con un motor más potente, lo que garantiza el uso de la misma en entornos con desnivel y puede ser utilizada por pacientes con mayor envergadura (+100 kg). Este tipo de sillas poseen unos 30 km de autonomía aproximadamente según modelo. Su precio gira en torno a los 5.000  euros.

Tipos de mandos de control

En la página web del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (CEAPAT) tenemos documentación que nos ofrece un amplio muestrario de diferentes formas de controlar una silla de ruedas eléctrica.

¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

Mediante fotos, mostramos aquí varios ejemplos representativos de:

  • Control del mando con la mano.
  • Control del mando con la cabeza y soportes.
  • Joystick diseñados especialmente para controlar con el pie en forma de pedal.
  • Mandos para el asistente.

¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

Opciones eléctricas

Contamos con varias opciones eléctricas que pueden facilitar el acceso, el posicionamiento, la interacción con el entorno, las transferencias y la autonomía en las actividades de la vida diaria. Repasemos brevemente estas opciones:

  • Basculación: Respaldo y asiento se mueven a la vez lo que facilita el control postural, el descanso y una variación significativa de las zonas de presión lo que previene úlceras en la piel.
  • Reclinación: en este caso sólo se mueve el respaldo y tiene ventajas similares a la basculación, si bien lo más habitual es utilizar la basculación y no modificar el ángulo de la cadera.
  • Elevación eléctrica del reposapiés: permite regular el posicionamiento de los pies, se regula desde el mismo mando y dependiendo del modelo de la silla la regulación puede ser diferenciada en los dos pies.
  • Elevación: este sistema permite que el asiento se eleve y descienda, lo que puede facilitar la autonomía (o menor ayuda) en las transferencias, contribuir a una mejor interacción con el entorno y, ayudar a alcanzar objetos.
  • Bipedestación: esta opción se presenta conjuntamente con la elevación y facilita la bipedestación con todos los beneficios que esa postura conlleva.

Tipos de asiento

  • Estándar: son asientos que vienen hechos desde fábrica; encontraremos un número de opciones limitado.
  • Modulares: son asientos que ayudan a conseguir la posición óptima en sedestación ya podemos manejar los accesorios que permiten mejorar la estabilidad postural y una óptima redistribución de la presión.
  • A medida: se hacen con moldes y son muy utilizados en personas con parálisis cerebral.

Accesorios

  • Luces: son importantes si vamos a desplazarnos por entornos de baja iluminación o vamos a compartir la vía con otros vehículos.
  • Módulos de control de entorno: podemos adaptar a la silla táblets o móviles desde los que controlar dispositivos del entorno, comunicarnos por teléfono o por videollamada, o incluso manejar la propia silla de ruedas.
  • Reposacabezas: los problemas de control cefálico determinan la necesidad y tipo de soporte y hasta el tipo de mando de control de la propia silla.

La selección de opciones de tracción, mandos de control, tamaño, potencia, autonomía, tipo de asiento, opciones de control eléctrico y accesorios determinan que optemos por una silla motorizada de gama baja, media o alta.

Ejemplos de sillas de ruedas

A continuación se recogen ejemplos de sillas de diferentes gamas.

¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

Las sillas más básicas (como las de la imagen superior) son sillas que se impulsan por un motor eléctrico de baja potencia. Este tipo de silla está destinada a pacientes con un peso inferior a 100 kg y que no precisen posicionamiento específico en la misma. Se utilizan para realizar desplazamientos por entornos llanos y tienen entre 20-25 km de autonomía (según modelo). Su precio aproximado es de 3.500 euros.

¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

Las sillas de gama media (sobre estas líneas) cuentan con opción de basculación que facilita el control postural, el descanso y una variación significativa de las zonas de presión. Están equipadas con un motor más potente, lo que garantiza el uso de la misma en entornos con desnivel y puede ser utilizada por pacientes con más de 100 kg de peso. Este tipo de sillas poseen unos 30 km de autonomía aproximadamente según modelo. Su precio aproximado es de 5.000 euros.

¿Qué silla de ruedas motorizada necesito?

Las sillas de gama alta (sobre estas líneas) están destinadas a pacientes con afectación motora muy severa; son sillas muy potentes que disponen tanto de sistemas de basculación de propulsión eléctrica como sistemas de elevación. El sistema de elevación puede facilitar a la persona realizar transferencias y ponerse de pie de forma independiente o con menos ayuda, contribuye a interactuar con el entorno y ayuda a alcanzar objetos. Tienen un precio aproximado de 9.000 euros.

Un tipo especial de sillas motorizadas son las plegables; son muy ligeras (15 kg aproximadamente) y una vez plegadas ocupan muy poco espacio. Están destinadas a personas que realizan muchos desplazamientos y necesitan introducirlas en el maletero del coche a menudo. No son sillas de uso diario, puesto que no garantizan un buen posicionamiento. Este tipo de sillas disponen de un motor de baja potencia y su precio oscila entre 2.200 y 3.000 euros.

Ayudas para la adquisición de las sillas de ruedas eléctricas

Para solicitar ayuda económica contamos con dos vías, la sanitaria y la social. En la vía sanitaria necesitamos la indicación en un informe de un especialista en neurología o en medicina física y rehabilitación, que se traslada a los servicios de Inspección y se presenta en el Departamento de Salud de Gobierno Vasco. Aunque no lo podemos asegurar, creemos que el resto de las comunidades autónomas contarán con procedimientos similares.

La solicitud se presenta en el centro de salud o en la Inspección de Sanidad adjuntando el informe médico y un presupuesto. Si la respuesta es afirmativa, los importes que se otorgan están contemplados en el catálogo de material ortoprotésico. La vía social se tramita a través de las trabajadoras sociales de base con las que cuenta cada uno de los municipios. Las diputaciones de la Comunidad Autónoma Vasca disponen de servicios especializados en los productos de apoyo en donde podemos acceder a asesoramiento directo: Etxetek en Gipuzkoa, Gizatek en Bizkaia y el CAP en Araba).

Para ampliar información sobre los procedimientos concretos en cada una de las comunidades autónomas, sugerimos que se consulte con el especialista en rehabilitación o en neurología, así como con los servicios sociales de cada municipio.

 

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