Implantación del 'Modelo de atención centrado en la persona'

30/05/2017

Trabajamos con personas y reconocemos su singularidad. Las personas usuarias se convierten en el eje central de la organización y de las actuaciones de los profesionales. Partiendo de su identidad individual, ligada a la autonomía personal y a la gestión de la vida cotidiana, procuramos que se encuentren en nuestros centros y servicios "como en casa".

La persona es el centro del proceso de intervención, por encima del saber profesional y de las necesidades organizativas, y su dignidad y sus derechos deben ser reconocidos y asegurados en todo momento. La autora nos explica cómo se pretenden compaginar procedimientos e intervenciones ya contrastados con una nueva visión que permita ubicar a la persona en el centro de los procesos asistenciales, posibilitando su rol activo y entender la atención desde la coordinación de apoyos de su entorno.


Por: Mª José Nova
Psicóloga clínica

De unos años a esta parte, se está enfatizando la importancia de aplicar un modelo de cuidado/atención centrado en la persona, como forma de mejorar la calidad de vida de quienes se encuentran en situación de fragilidad o dependencia y utilizan los servicios y centros de atención sociosanitaria.

El elemento innovador, frente a los modelos que se orientan a los servicios, es que las personas usuarias y/o sus familias tienen un papel más activo, constituyéndose en el centro de la atención, pero también de la toma de decisiones. Es por ello que va más allá de la atención habitual, aportando una mirada que profundiza en la idea de lo individual ligada necesariamente a la autonomía personal y a la gestión de la vida cotidiana.

 Visibilizando las capacidades y ofreciendo opciones

Autonomía no es todo o nada. Por tanto, esta metodología se centra en las elecciones propias y la visión de las personas -personas mayores, personas con demencia, con enfermedad mental, discapacidad intelectual o del desarrollo, etc.-  y su círculo de apoyo. Ya no es el equipo de atención quien determina la totalidad de los cuidados sino que es la propia persona usuaria y/o la familia, en caso de incapacidad de esta, quien, habiendo sido informada de las distintas posibilidades de actuación, elige la que considera más conveniente para sus intereses. 

La persona es el centro del proceso de intervención, por encima del saber profesional y de las necesidades organizativas, y su dignidad y sus derechos deben ser reconocidos y asegurados en todo momento. Su biografía es la razón esencial de su singularidad. Lo propio, lo cotidiano, lo significativo adquieren un papel preponderante que requiere de un reposicionamiento, entre otros, en cuanto a los siguientes aspectos: 

  • Diseño físico: se persigue conformar salas de actividad, salas de siesta, aseos, etc. que resulten seguras que simulen un entorno hogareño y acogedor. Las personas usuarias pueden aportar sus opiniones, gustos y preferencias. Creamos entornos flexibles, facilitadores y con apoyos. El ambiente físico influye en el comportamiento y en el bienestar subjetivo.
  • Equipo de profesionales: surge la figura de la o el auxiliar referente para buscar el empoderamiento de la persona usuaria. La participación conjunta de ambos en el plan de atención individualizado es muy importante. Construimos relaciones asistenciales basadas en la confianza y el respeto.El/la auxiliar referente tiene que conocer la biografía, los gustos y el estilo de vida de la persona. Para un trato más cálido, se favorece la relación entre la persona usuaria y el/la auxiliar referente, intentado que se cree un vínculo afectivo.
  • Familias: adquieren un rol de participación. Las familias pueden organizar con las personas usuarias y personal actividades en el Centro de Día o bien participar en las existentes, así como tomar decisiones relacionadas con el cuidado de su familiar y aportar información sobre la biografía de la persona usuaria y su proyecto vital. 
  • La comunidad: se tiene en consideración la red social y comunitaria en la vida de la persona usuaria. Las actividades pueden proporcionar nuevos contactos sociales y facilitar una mayor integración en la comunidad.
  • La organización: se trata de adquirir un 'plus' de profesionalización, revisando la metodología empleada hasta ahora para incorporar nuevos instrumentos (estructurales, personales, roles…) que posibiliten que la persona usuaria se coloque en el centro de la organización.

Este modelo se implanta mediante un proceso estructurado y de evaluación continua, introduciendo cambios progresivos  y de forma ordenada en el funcionamiento de entornos residenciales y centros de día.

Plan de atención individualizado  

El objetivo último de este modelo de atención es que la persona usuaria siga teniendo control sobre su cotidianidad y siga siendo activa en la ejecución de su proyecto vital. Integrar lo terapéutico en lo cotidiano es uno de los grandes retos actuales de la actividad asistencial.

La ACP en los centros de día y residencias de Aita Menni

Prestamos atención no sólo a las necesidades, sino también a las capacidades, preferencias y deseos. En el modelo de atención centrado en la persona (ACP), la persona usuaria se convierte en un “elemento activo y participativo” dentro de la organización. El objetivo último es que siga teniendo control sobre su cotidianidad y siendo activa en la ejecución de su proyecto vital. Con el objetivo de implantar este modelo en los diferentes dispositivos dedicados al cuidado de las personas mayores (tanto centros de día como residencias) se ha creado una metodología específica que se explica a continuación:

- Introducción del profesional de referencia

Un primer elemento característico y de gran fuerza para implementar el modelo ACP es la introducción del profesional de referencia, normalmente auxiliar de clínica. Es un elemento diferenciador y que aporta cambios orientados a generar un mayor bienestar en la persona usuaria  que, a su vez, tienen repercusión sobre todo el equipo profesional que trabaja en la atención.

Nuestra metodología para la introducción de esta figura está basada en reuniones multidisciplinares periódicas y cursos formativos, dirigidos tanto al personal auxiliar como al personal técnico. La formación es fundamental para que todos los profesionales (enfermeros/as, trabajador/a social, monitor/a, coordinadores/as de plantas y supervisor/a) interioricen los cambios que conlleva.

Junto con el equipo directivo, se conformó “el perfil de los/las auxiliares referentes”, teniendo en cuenta los horarios y turnos.  Para la recogida de información, se creó un registro: “Parte del auxiliar referente”, donde, los/las auxiliares referentes tenían que registrar las incidencias o cambios acontecidos en la situación de la persona usuaria y las acciones que generarían soluciones a dichos cambios (cuando fuese necesario).

La asignación de las personas usuarias a los/las auxiliares referentes se realizó respetando aquellas relaciones ya consolidadas. La indicación trasmitida, no obstante, tanto a los/las auxiliares referentes y personas usuarias fue que si se detectase falta de afinidad o dificultades de relación se podrían realizar cambios.

Al inicio, se estableció, una fase de revisión de los “Partes de Incidencias de Auxiliar Referente” y se administró un “documento ejemplo” para la correcta recogida y empleo de la información. Durante la formación, a su vez, se resolvieron diversas dificultades generadas con la nueva adquisición de este rol. Cuando trabajamos desde modelos de atención centrada en la persona, obtenemos mucha información íntima, que hemos de manejar garantizando la confidencialidad en todos los asuntos privados.

El equipo y los procesos asistenciales 

Durante la fase de formación del equipo, se tuvo en cuenta que fuese un equipo multidisciplinar, ya que cuanto más diverso fuese, más rica seria la información recabada. A su vez, se formó a dicho equipo en el modelo ACP. Para establecer sobre qué proceso comenzar a trabajar, se empleó una tabla en la que cada componente del equipo tenía que ir puntuando cada uno de los procesos asistenciales, teniendo en cuenta tres importantes criterios: Impacto sobre la calidad de vida de la persona usuaria, margen de mejora y posibilidad de mejora (esfuerzo asumible) y generación de sensación de control sobre lo cotidiano en la persona usuaria. el proceso de autoevaluación fue liderado por el área de Psicologia, con la participación de otros profesionales (responsables de los centros, trabajadoras/es sociales, personal de enfermería, auxiliares, supervisora, monitora). Durante el proceso de planificación, el equipo decidió por qué procesos asistenciales se comenzaría a realizar el diagnóstico mediante la autoevaluación.

Fruto de dicha reunión de reflexión y consenso, se obtuvo un Plan de Mejora, necesario para guiar la intervención. Para asegurar la correcta implantación de los cambios, a los tres meses, se volvió a realizar una nueva valoración del proceso, y se concluyó que las modificaciones realizadas siguen vigentes. 

A lo largo del proceso que todavía sigue vigente, se realizan continuas revisiones de la programación y se sigue analizando cada uno de los procesos asistenciales consensuados, con el objetivo de seguir incorporando a nuestros procesos asistenciales, la visión y filosofía ACP, pues creemos que es beneficiosa para la persona usuaria y sus familiares/allegados y también para el resto del equipo.